Las tecnologías utilizadas en el ámbito de la gestión remota del agua potable y del saneamiento, con el fin de satisfacer las expectativas de los usuarios y cumplir con las normativas u obligaciones, cada vez más numerosas: controladores industriales, controladores de gestión remota, registradores de datos, sensores, software de supervisión e hipervisión, Internet de las cosas, sistemas de ciberseguridad, API web, big data, inteligencia artificial…

Ante esta diversidad de medios, la interoperabilidad —es decir, la capacidad de los distintos elementos para funcionar conjuntamente— se convierte en algo indispensable para permitir el intercambio de información y obtener una visión global coherente de la misma.

Más allá de estas cuestiones técnicas, es importante comprender que la interoperabilidad también plantea, para los operadores, importantes retos estratégicos y financieros:

– Reducción de la dependencia respecto a los proveedores:
Al fomentar el uso de estándares abiertos y protocolos comunes, permite liberarse de soluciones propietarias, cerradas y limitadas.

– Mejora del rendimiento:
Al abrirse a varios proveedores, permite elegir los productos más adecuados para una necesidad concreta en un momento determinado.

– Mejora de la escalabilidad y la sostenibilidad:
Fomenta la innovación al permitir el desarrollo de nuevas soluciones que se integran fácilmente en los sistemas existentes y se adaptan a los cambios en las normas, la normativa o las tecnologías.

– Reducción de costes:
Favorece la competencia, de acuerdo con el espíritu de la contratación pública, y la posibilidad de actualizar o sustituir componentes sin tener que revisar todo el sistema. Contribuye a una gestión presupuestaria más eficiente.

– Mejora de la toma de decisiones:
Permite acceder a datos consolidados procedentes de diferentes fuentes y tomar decisiones basadas en una visión global completa de la situación (Smart City).

– Refuerzo de la colaboración:
Fomenta la colaboración entre los diferentes actores del sector del agua. Al compartir datos y recursos, pueden trabajar juntos para resolver problemas comunes.

– Reducción del impacto medioambiental:
Al fomentar la estandarización, la escalabilidad, la sostenibilidad y la puesta en común de los esfuerzos de los distintos actores del mercado, reduce considerablemente el impacto medioambiental, desde el diseño hasta la implantación de las soluciones de telegestión.